miércoles, 18 de enero de 2017

Qué fue primero...¿el huevo o la gallina?




Esta semana se ha debatido en la red una interesante cuestión:  qué relación existe- si es que existe alguna-  entre la calidad asistencial y la satisfacción del paciente. Resumidamente puede plantearse cómo qué fue primero si el huevo (satisfacción del "usuario") o la gallina (calidad asistencial). Esta secuencia temporal nos da idea de las vueltas a las que nos lleva todo esto sin hallar, aparentemente y al final, una respuesta concreta.

La asistencia sanitaria- como medio necesario para  mantener una calidad de vida digna- es un derecho primario del hombre (entendiendo como tal los derechos recogidos en la Declaración de Derechos Humanos que, en 30 puntos básicos, orientan sobre aquellas cuestiones prioritarias para  promover y proteger la dignidad personal independientemente de las características de expresión  en los seres humanos concretos); el cómo se articule ésta es un asunto que compete a la política de cada país existiendo – siempre, según mi punto de vista- unos mínimos éticos que deben cumplirse en cuanto a la universalidad de acceso, igualdad en su desarrollo, respeto al distinto con compromiso activo de no discriminación  y gratuidad cuando hablamos de sanidad pública. El correcto desarrollo de dicha calidad asistencial debería estar por encima de las circunstancias particulares de cada país concreto y momento político-cultural concretos ya que devienen de los derechos del hombre y la dignidad misma de éste en cuanto a su esencia y derivado de su ser personal.


Karel Vašák(1979) es el primer autor que separa los derechos humanos en “ generaciones”  de modo que distingue, en cada una de ellas, valores proclamados en la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad .Así en la generación primera tendríamos los derechos civiles vinculados con el principio de libertad; en la segunda los derechos económicos y sociales vinculados al principio de igualdad y en la tercera derechos heterogéneos -paz ,calidad de vida, etc.-vinculados con la fraternidad. Algunos autores señalan la aparición de una cuarta generación no bien delimitada aún, que recogería el derecho al medio ambiente, distintos aspectos relacionados con la bioética o los derechos digitales.

La calidad de vida depende, entre otras cosas, de la salud y ésta de acciones encaminadas alapromoción, restauración y mantenimiento de la misma. Dichas acciones se desarrollan en el sector servicios y, en este sentido, los pacientes pueden llegar a la errónea figura de usuarios sin otra consideración. Un paciente, aunque usuario, es algo mucho más que eso e intrínsecamente distinto.
 La figura del “yo pago, yo exijo”  que maltrata los profesionales de la sanidad está haciendo un flaco favor al desarrollo diario de la asistencia clínica pues deja al profesional desvalido frente a unos derechos  del “paciente -usuario” sobredimensionados sin ningún deber aparente que los equilibre. Si la “satisfacción del usuario” depende de cómo se satisfaga- valga la redundancia- la idea que de su propia salud tiene cada persona hemos desvirtuado las cosas. La satisfacción pondrá en el mismo nivel un picadura de mosquito que una neumonía grave: lo que importa es que a mí me atiendan, ahora, sin tardar, sin condiciones y sin demora. Para eso pago…


Por tanto, la asistencia sanitaria (y la importancia que esta tiene a nivel social) no es un invento español ni de un signo político concreto, sino que viene dado por los derechos intrínsecos del hombre; el cómo se exprese y articule esta asistencia concreta desde las políticas concretas es lo único que depende – nada más y nada menos- del color político.Y el poder político dominante- pues para eso necesita sus votos-  tiende a prometer a sus posibles votantes condiciones de uso del sistema sanitario tales que desvirtúan la función ultima del mismo. Y ahí estamos…


- ¿Qué es primero, tener contentos a los” pacientes -usuarios” con condición de votante o a los profesionales y a los pacientes por igual?

- ¿A quién le qué importa lo que opinen los trabajadores de la salud? - que es en lo que nos convertimos por contraposición al usuario que no paciente-.


-Dónde perdimos  la consideración profesional que nos debemos a nosotros mismos cuando nos sometemos a estándares absurdos sin criterio ni medida?

-¿Quién somete a consideración y estudio las condiciones en las que trabajamos de modo que el trabajo realizado sea el adecuado también en el lado del sanitario?

-¿Por qué pudiendo desempeñar el trabajo en condiciones adecuadas y justas para todos prima la opinión-muchas veces infundada -de lo que el propio paciente considera que es una necesidad urgente para él?

Según lo que nos contestemos estaremos anteponiendo el huevo o la gallina.
Meditemos…
                

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