viernes, 6 de enero de 2017

Reyes y "pringaos"


En esta mañana de Reyes, de luces y sombras, tras una noche de trabajo intenso, quizá podamos tomar café y Roscón con SSMM los Reyes Magos de Oriente, pues ellos y nosotros somos – junto a algunos otros- los únicos españoles despiertos y al pie del cañón.
Ahora, casi con el alba, recogemos nuestras capas unos y batas los otros, y volvemos satisfechos a casa; ellos a Oriente y nosotros a un punto menos lejano. Cada uno a su casa, a su vida, a la cotidianeidad  de  un dia de fiesta…; la realidad es tozuda y de ambos esperan, el común de los mortales, más de lo que en realidad necesitan. En más ocasiones de las deseables quien más lo necesita es quien más agradece la acción y, por el contrario, aquel menos necesitado de regalos y atención, es aquel que más se queja.
Quizá nos sirva de comparación nuestro trabajo en una noche de Reyes (en estos días en que se nos advierte de los peligros de colmar todas las expectativas de los niños y su consecuente hastío ante lo que no cuesta conseguir) con los pacientes que, amparados por un concepto malentendido de clientelismo atroz, deben ser visitados en cualquier momento y de cualquier afección, como si de colmar un deseo se tratase.
Regalar, como mantenimiento de la ilusión y de la tradición es una costumbre en muchos hogares españoles; cuando el regalo- en características, precio y adecuación a la edad del receptor - se va de las manos y se convierte en una filosofía consumista que se aleja del origen de la fiesta misma, la costumbre se torna en problema.
 Así también el fácil acceso a una atención sanitaria de calidad  en cualquier lugar, a cualquier hora y sin la más mínima responsabilidad por parte del paciente en el uso de la misma, torna la buena intención en abuso. Nosotros -sanitarios-solo tenemos deberes y ellos -pacientes- solo tienen derechos. Parece que los niños españoles no son los únicos a los que es necesario educar.

La noche de sorpresas y regalos, de sueños ligeros y desvelos infantiles, nos ha traído mucho trabajo a ambos ,“Reyes y pringaos”;a ellos por intentar llenar la piel de toro de ilusiones cumplidas en sus habitantes y a nosotros por atender a personas preocupadas por su salud que no siempre están enfermas.
 Ahora sus Majestades y el Equipo de Guardia, ambos con mayúscula, nos vamos a dormir.
Feliz dia de Reyes.

    
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